Norooz

La llegada del año nuevo persa representa el final de la oscuridad invernal y el renacimiento de la luz y la fertilidad. Para simbolizar el inicio del nuevo ciclo vital, los iraníes limpian a conciencia sus casas en los días anteriores al Nouruz. Pocas horas antes de que entre el año nuevo, las familias se reúnen en torno a una mesa con siete objetos o frutos cuyo nombre empieza en persa por s (como las semillas de trigo o de lentejas germinadas, sabzeh), los cuales representan el renacimiento, la salud, la alegría, la prosperidad, la felicidad, la paciencia y la belleza. También colocan su Sagrada Escritura (la Sagrada Escritura por cualquier religión) sobre la mesa, un espejo y una pecera con peces de colores, garantía de buena suerte. En las calles, se prenden hogueras, se canta y se acompaña a Hayi Firuz, un personaje de cara negra que danza al son de tambores y panderetas portadores de buenos augurios.

En los 13 días siguientes, durante los cuales las escuelas permanecen cerradas, los menores de cada familia estrenan vestidos y se dedican a visitar a tíos y abuelos, quienes les hacen regalos o les entregan algo de dinero. Además, es también costumbre que los adultos se acerquen a saludar a casa de sus familiares, vecinos y amigos.

El decimotercer día, sizadh bedar, último de las celebraciones, las familias van al campo para preparar una comida al aire libre. Las semillas germinadas se echan a un río o un arroyo, habiendo hecho antes pequeños nudos en los tallos. Cada nudo representa un deseo para el nuevo año y se espera que, si la corriente los deshace, se cumplan.